lunes, 17 de agosto de 2009

El silencio

La meditación es la clave, guía para nuestra paz interior y evolución, como personas, alma y espíritu. Es un tema, que ha sido desarrollado a través de los años entre una gran variedad de religiones y tradiciones, el carácter básico de meditación es para aprender todo lo concerniente con el descubrimiento a la naturaleza de la existencia; el segundo concerniente a la comunicación con lo externo o universal es el método por el cual entendemos y comprendemos el funcionamiento mental. Es también sabiduría y unión del ser interno con el universo vibracional. Cuando nuestros pensamientos se dispersan en diversas direcciones, se malgasta la energía; sin embargo con la meditación tienden a concentrarse y logramos más facilmente enfocarnos en lo que deseamos.
Todo y cada cosa es parte de la meditación del pensamiento se dejan ir
todas las acciones y creamos un silencio entre el pasado y el futuro. Es entre ellos donde encontramos la meditación. A medida que ella se va desarrollando, vamos descubriendo una intencionalidad dentro de cada pensamiento y de cada emoción. Por lo tanto viene a ser una parte natural de nosotros, una experiencia que puede acompañarnos a través de nuestra vida cotidiana. Ella no sólo puede ayudarnos a resolver nuestros problemas sino, además, protegernos de que surjan. El proceso de meditación relaja y calma, de modo que cuando surge cualquier pensamiento o emoción, ya no nos arrastra con ellos. Así su poder sobre nosotros empieza a disolverse.

Nuestro yo interno está estrechamente relacionado a las acciones de identificación. basado en ciertas imágenes o interpretaciones que emergen a través de nuestros sentimientos, sensaciones y en la experiencia. En el proceso de detenernos somos capaces de ver a los demás desde la distancia y entrar en el silencio.

El silencio es un objetivo, un método, un estado de consciencia, una metáfora y un camino, permite conocer la geografía de la atención existiendo distintos tipos de silencio. Hay un silencio interior y uno exterior, y uno que trasciende, un silencio de la respiración, un silencio del cuerpo, un silencio sin palabras. Hay un silencio que es una respuesta. El silencio no se produce por la falta de sonido o actividad; es lo que emerge en la ausencia de sonido y actividad., silencio es integración. El silencio es un objetivo, un método, un estado de consciencia.

En grafología encontramos los silencios y las meditaciones en todo el escrito y éstos son necesarios para mostrarnos en varias esferas como son nuestras relaciones con el medio externo, con los demás , con la familia, como vemos desde lejos o desde cerca el mundo. La tendencia o capacidad para mirar con ojos elevados o mas cercanos a la tierra. Ya que la escritura es reflejo de nuestro pensamiento , y este por momentos se detiene a “conversar” con nosotros mismos no emite signo gráfico, ha levantado el lápiz para por segundos separarse del otro gesto gráfico, ya que en la líneas de la escritura estamos manifestando nuestra voluntad camino a una meta, como marcharemos hacia la tarea, hablo como primer ejemplo de la separación entre palabras, se produce ahí un vacío, un espacio en blanco que habla claramente sobre la necesidad de distancia o cercanía con los demás, la manifestación del deseo de contacto en un ambiente de confianza, si el espacio en blanco es pequeño o si al contrario es grande, la necesidad de distancia.


Anterior a este blanco antes de comenzar a escribir tenemos el silencio del respeto a quien me dirijo, la confianza cercana o lejana para contarle mi historia, y entrar en comunicación. Es el silencio, expuesto en la primera línea del escrito y cuan separada está del margen superior de la hoja, ese espacio en blanco es mi carta de presentación, al llegar a cualquier lugar evidenciará si somos capaces de esperar a que nos reciban o si es la ansiedad la que prima sobre nosotros. El ejemplo es si ingreso a una sala de clases llena de gente con la puerta abierta paso de largo y me mezclo con los demás o primero me detengo en la puerta para observar y luego entrar, esa detención es el momento de silencio, antes de decir palabra.

Si ese espacio es casi nulo como el ejemplo del texto expuesto nos dice que a quien escribimos lo sentimos cercano y es alguien querido, por eso podemos acercarnos sin detenernos antes.

Los espacios en blanco en la escritura nos permiten también escuchar a los demás, y seguramente muchas veces poder rectificar nuestro camino, es la apertura antes de seguir escribiendo también de percibir nuestros pensamientos nuestra voz interna que en secreto nos dirá como llegar a la meta fijada de la mejor manera.

3 comentarios:

  1. que interesante, desde mi perspectiva de psicopedagoga habría pensado que los espacios en blanco son " desrden" discontinuidad" esta reflexión me abre a nuevas interpretaciones. Me vuelve a enseñar algo que lña vida me ha entregado como regalo, " observar y preguntar" porque lo que veo no es necesariamente lo que mi marco teórico interpreta.
    Gracias
    M. Pía Sandoval

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  2. que interesante desde mi perspectiva de psicopedagoga habría pensado que el espacio en blanco es desorganización , pérdida de conexión o ritmo. Siempre se aprende a ver con nuevos ojos
    M. Pía

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  3. Los blancos tambien són lo no dicho, lo callado, forman parte de la prudencia, de una mente clara que gestiona acciones y palabras antes de lanzarse sin observar o meditar.

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